El balcón de Romeo y Julieta y otros lugares de la literatura que puedes visitar

«La literatura nos hace viajar», es una frase cliché y aburrida que ha sido usada en exceso para aportarle aún más romanticismo al acto de leer. Ha sido tan pronunciada que incluso los más fervientes amantes de los libros han comenzado a odiarla. Sin embargo, si la utilizamos en un contexto más apegado a la realidad puede tomar un sentido más lógico. «Viajar»metafóricamente a otros mundos es inevitable mientras repasamos unas cuantas líneas de un fantástico texto. La habilidad del autor hace que el lector de verdad imagine los lugares y las situaciones que le son descritas. Pero además de eso, tomar un libro puede motivar a alguien a que, literalmente, se traslade hacia un lugar que no conoce, simplemente porque una lectura lo motivó.

Ya sea por una descripción insólita, una conexión sentimental o simple curiosidad, alguien puede elegir un destino con tan sólo leer unas líneas de algún autor talentoso. Crece un deseo por seguir los pasos de un personaje o averiguar si un lugar tendrá el mismo efecto que tuvo en el protagonista. De cierta manera, ir a una zona que apareció en un libro es una forma de tratar de encontrarnos y de identificarnos con una obra de arte.

Entonces, así querramos sentirnos como Romeo y Julieta o el mismo Don Quijote de la Mancha, es necesario viajar a los lugares reales que inspiraron sus historias y donde podremos encontrar ese pedazo de nosotros que hará que nos conozcamos mejor. Estos son algunos de ellos:

Molinos de Consuegra, España

Don Quijote de la Mancha (1615)

Miguel de Cervantes

Aquellos molinos que el Quijote vio como un par gigantes son parte de un panorama visual de España que Carvantes representó en su obra máxima. El autor reprodujo a la perfección la nación de la época que narró y habló de distintos lugares que aún son parte de su identidad. Los molinos se encuentran en la provincia de Toledo y, aunque recientemente la zona en la que se encuentran fue llamada un sitio histórico, cualquiera puede tener acceso a ellos. Cervantes pudo haber visto los primeros, que se edificaron en el siglo XIII, pero desde entonces se han añadido otros cuantos.

Verona, Italia

Romeo y Julieta (1595)

William Shakespeare

La hermosa ciudad de Verona fue la inspiración que Shakespeare insertó en una de sus obras más reconocidas, y cualquiera puede visitarla; sin embargo, hay un espacio muy especial que se ha convertido en el favorito de los turistas: el balcón de Julieta. Lo extraño es que en los tiempos del Bardo no existía semejante palabra y en Inglaterra no había balcones per sé, pero su legado llevó la atención de sus fans hasta la casa de la familia Cappello en Italia, la cual es tan antigua como el trabajo del dramaturgo y posee un espacio en el cual es fácil imaginarse a Romeo trepando para recibir el toque de su amada. Todos pueden verlo, pero ahora está prohibido dejar recuerdos.

Waikato, Nueva Zelanda

El Señor de los Anillos (2001)

J.R.R. Tolkien

Este lugar es diferente al resto, especialmente porque fue creado después del libro. Gracias a que las grandes obras de Tolkien fueron trasladadas a la pantalla grande y a que el equipo de producción encontró un lugar perfecto para crear la ciudad de Hobbiton, hoy es un espacio real que puede visitarse en Waikato. Aunque no es posible vivir en los hogares por su tamaño diminuto, sirve como un centro turístico y un lugar de reunión para cualquier fanático de Tierra Media y las aventuras de los elfos, hobbits y enanos.

Limerick, Irlanda

Las cenizas de Ángela (1996)

Frank McCourt

Las cenizas de Ángela es un doloroso retrato de la vida de Frank McCourt, quien cuenta sus experiencias desde que era un niño de Brooklyn hasta su vidas en Limerick, Irlanda, el lugar que describió con lujo de detalle y al que presentó con todas sus maravillas y maldiciones. La autobiografía representa toda una época de crisis y recesión en la zona, sin embargo, viajar actualmente, además de que implica mirar los mismos lugares que el autor, significa adentrarse en paisajes increíbles, ciudades reformadas y uno de los países más tranquilos de Europa.

San Petersburgo, Rusia

Crimen y Castigo (1867)

Fiodor Dostoyevski

La ciudad protagonista de una de las mejores novelas rusas de toda la historia. San Petersburgo fue la capital de la nación en el pasado y uno de los centros urbanos que definieron el futuro del país; por ese motivo, Dostoyevski la eligió como el escenario para Crimen y castigo, donde reflejó la división entre la Rusia del pasado y la contemporánea, los cambios de mentalidad en la sociedad y las dificultades por las que pasaba cada grupo social. Hoy es una de las ciudades más importantes del continente y cada esquina está llena de historia.

Casa de los Azulejos, Ciudad de México

La muerte de Artemio Cruz (1962)

Carlos Fuentes

Carlos Fuentes creó un plano fiel de la Ciudad de México a través de los años para su novela La muerte de Artemio Cruz, y la Casa de los Azulejos hace su aparición en múltiples ocasiones, ofreciéndose como escenario y como personaje contando un poco más sobre la historia de la nación. El lugar se encuentra cerca de El Palacio de Bellas Artes en la capital y, aunque ahora sea propiedad de una empresa de restaurantes, aún continúa siendo uno de los lugares preferidos para evocar el pasado de un México que ya desapareció.

221B Baker Street, Inglaterra

Las aventuras de Sherlock Holmes (1891-1892)

Arthur Conan Doyle

¿Cómo olvidar el hogar de Sherlock Holmes? El 221B de Baker Street es un lugar real (dos, en realidad) que se encuentra en el West End. La dirección original se encuentra en el Abbey House, una edificación que se situó en la localidad; asimismo, el museo Sherlock Holmes adoptó ese número para atraer más visitantes. Sin importar la zona, vale la pena viajar hasta Londres y caminar por la calle para sentirse como el detective más importante de la historia. (Si eres fanático de la serie Sherlock, la casa se encuentra en North Gower Street).

Estos lugares son altamente representativos gracias a los autores que los inmortalizaron en sus obras. Si alguien que ama las obras viaja a esos espacios, sin duda encontrará aquello que le llamó la atención entre las líneas de una descripción. Esto demuestra que “viajar” en nuestra imaginación no es suficiente y que es necesario abrir las puertas y explorar espaciospara sentir genuinamente eso que marcó a los escritores de esas historias insólitas que aparecieron en esta lista.

culturacolectiva
Posted in Destinos, Lifestyle.